¿Por qué?


En Argentina, que tiene una población de 37 millones de personas, hay más de 21 millones de pobres, de los cuales 9 millones son indigentes.

Dado que los alimentos fueron los productos que más subieron en los últimos años (un 67,2%, en el marco de una inflación general del 39,7%) el dinero alcanza cada día menos, por lo que los indigentes (dentro del grupo de pobres) son cada día más.

El crecimiento de la pobreza y de la indigencia de la mano de la inflación se da en un contexto complejo, ya que mientras los precios aumentan, el trabajo disminuye. Con el 54% de la población bajo la línea de pobreza y el 21,5% de los trabajadores desocupados, Argentina ha marcado récordes históricos de ambos indicadores.

Hoy, son más de 2.109.000 los niños que están por debajo de los límites de la indigencia. Según Red Solidaria, 260.000 niños sufren desnutrición y según datos de UNICEF, 7 de cada 100 niños argentinos nacen con bajo peso y en la mayoría de los casos es porque son hijos de madres mal alimentadas.

Estos son datos estadísticos que pueden variar en función de la fuente consultada (UNICEF, Red Solidaria, Cruz Roja, SIEMPRO, etc.) Lo que no cambia es el trágico panorama que envuelve cada día a millones de argentinos en el hambre y la miseria, y a miles de niños que no pueden avistar una luz de esperanza, sino que por el contrario, la situación se agrava constantemente.



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